Atención a personas que sufren maltrato físico, sexual, psicológico y emocional / Atenció a persones maltractades

 

 

En mis inicios en CAPREVI (Clínica de Atención y Prevención de la Violencia) trabajé con personas que vivían diversas situaciones de violencia física, sexual o psicológica. Mujeres, niños y familias víctimas de agresiones.

La violencia es un término muy complejo  a la vez que delicado, se trata de una expresión de la destructividad en el ser humano que se manifiesta no sólo a nivel de sistemas nucleares, sino también a nivel social y bajo cualquier estrato socioeconómico. Desafortunadamente, cada vez es más común escuchar el aumento en las estadísticas sobre casos de mujeres, niños y/o ancianas que son agredidas por sus parejas. En este contexto se requiere un tipo de intervención específica, sobre el cual la persona agredida se pueda reconstruir y volver a recobrar la confianza en sí misma y su capacidad para afrontar la vida sin miedo.

Por ello se plantea un tratamiento que sea también respetuoso de la individualidad de la persona, en todo momento haciendo valer su sentir, su contexto, sus derechos, ofreciendo soporte emocional, psicológico,  legal y asesoría para llevar a cabo su proceso de sanación.

Para estos casos es muy efectivo el tratamiento con E.M.D.R, ya que es un tratamiento focalizado que incide directamente en las situaciones de maltrato, que  contienen mayor carga emocional y permite una recuperación gradual de los efectos devastadores sobre la autoestima de las víctimas. Con sesiones dónde se incide directamente la "situación diana", la persona puede ir poco a poco recobrando su entero ser, encarando su realidad con mayor fuerza, seguridad y valía propia.

En los casos de abuso sexual infantil o violación, también se interviene de manera integral, dando a la persona recursos que de inicio le permitan estabilizar su estado emocional ("intervención en crisis"), para encarar el afrontamiento  de su situación, sea esta individual o implique a su sistema familiar. En todo momento  se respetan intachablemente las decisiones de la persona  a fin de procurar las mejores condiciones para que se recupere y la situación personal de las víctimas devenga en una mayor y mejor calidad de vida.

Pongo a  disposición de las personas que requieran atención psicoterapéutica individual, la posibilidad de llevar a cabo sesiones grupales con otras mujeres, entiendo desde la visión de los sistemas humanos, que el grupo es una base de soporte, apoyo y crecimiento muy importante para quienes han sufrido este tipo de vivencias. Para de esta forma también contribuir a un cambio social entorno a esta peste que nos aqueja.